Limpieza y comunidades de vecinos: cómo ahorrar más

Casi todas las comunidades de vecinos disponen de un servicio externo destinado a la limpieza y mantenimiento de las zonas comunes del edificio o urbanización. Un edificio limpio y bien conservado conlleva una revalorización real de la finca, y por ello sus propietarios no dudan en destinar una parte de sus cuotas mensuales a la contratación de una empresa de limpieza. Sin embargo, es habitual que el número de horas contratadas para estas tareas sea limitado y a veces no resulte suficiente, sobre todo en edificios o urbanizaciones amplios.

Para sacar el máximo provecho y optimizar el trabajo de la empresa que se encarga de la limpieza y el mantenimiento de nuestra comunidad basta con que los vecinos adopten algunos hábitos en el uso de las zonas comunes del edificio:

Las puertas, mejor cerradas
Recuerda siempre cerrar las puertas de las zonas comunes (sobre todo accesos desde la calle). Así evitarás que entre más polvo y suciedad desde exterior y ayudará a que los suelos permanezcan limpios más tiempo. Es muy aconsejable instalar mecanismos cierrapuertas para asegurarnos de que no se quedarán abiertas tras nuestro paso.

Felpudos contra el polvo
En cualquier comunidad de vecinos se produce un continuo trasiego de entradas y salidas de personas, lo que atrae partículas de polvo y suciedad que terminarán por alojarse sobre los suelos comunes. Una forma muy sencilla de mantener las áreas comunes limpias es evitar que esta suciedad entre instalando felpudos y burletes bajo en las puertas que dan a la calle.

Presencia de animales
La colaboración e implicación de todos los propietarios de animales domésticos en una comunidad de vecinos es fundamental para la conservación de la finca. Aunque parezca obvio, es muy importante establecer avisos mediante carteles y circulares en los que se invite a evitar las deposiciones en las zonas comunes, jardines y accesos al edificio, de la misma manera que es conveniente recordar a los vecinos con animales que, en caso de deposiciones accidentales, deben ser ellos quienes procedan a su recogida y limpieza.

La basura
Si tu edificio no dispone de un espacio habilitado para el depósito de residuos para su posterior recogida, debemos concienciarnos de que somos nosotros los responsables de llevar nuestras bolsas de basura a los contenedores públicos. Evita en la medida de lo posible utilizar zonas comunes como depósito temporal de la basura y evitarás problemas de suciedad y salubridad.

Civismo
Para colaborar en el mantenimiento y la limpieza de nuestro inmueble debemos pensar que las zonas comunes de nuestra comunidad también forman parte de nuestro domicilio, por lo que nuestro comportamiento en pasillos, ascensores, portales, etc, debe ser el mismo que dentro de nuestra propia casa.

Siguiendo estos consejos, todas las comunidades de vecinos podrán mejorar la presencia de sus instalaciones sin incrementar el gasto en limpieza y mantenimiento.